La lágrima resbaló por la mejilla borrando la pintura de guerra del orgulloso guerrero. Lloraba de rabia recordando como se reía de su abuelo cuando decía que las cámaras fotográficas robaban el alma.
Después el flash lo emborronó todo.
Historias que tras algún tiempo olvidadas en un cajón, real o virtual, han sido rescatadas. Aquí serán expuestas, sin orden ni concierto pues así salen del cajón, para que al menos si mueren sea por no gustar y no por olvido.
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