martes, 11 de mayo de 2010

La Verdad Sobre el Quijote

Yo,  Sancho, no pude evitar escribir sobre la locura que siempre me acompañó. Me inventé el Caballero de la Triste Figura y lo eché a cabalgar. Firmé con un seudónimo para que nadie me reconociese, ya que mi nombre había sido mancillado por mis propias acciones. Me retiré a mi casa y, con la armadura y la lanza enmohecidas en un rincón, inventé ese personaje de hombre común y sensato que en mi vejez olvidé ser.

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